Carolina Baldomá
El camino de Shizen
El camino de Shizen es una práctica inmersiva de observación y experimentación en la Pampa Húmeda argentina, donde Carolina Baldomá vive y desarrolla su obra.
La artista produce paisajes fragmentados en un estado de reconstrucción continua, donde su fragilidad emerge en cada gesto de recomposición material, revelando su condición de vulnerabilidad y transformación.
En esta exploración del paisaje, el tiempo y el error forman parte esencial del proceso. Se trata de un trabajo en colaboración con la naturaleza, cuya intervención introduce imprevisibilidad, variación y azar en cada obra.
La técnica utilizada es la cianotipia experimental sobre papel japonés. Las piezas se exponen al aire libre, se revelan por la acción de la radiación solar y se enjuagan con agua del lugar o de lluvia. Las imágenes están moldeadas por el tiempo, las estaciones del año, el momento del día, el tipo de cielo, la humedad, la temperatura y la intensidad de la luz, así como por otras variables del entorno.
Variaciones sutiles se hacen visibles en cada registro, donde la repetición de un procedimiento nunca da lugar al mismo resultado. Cada imagen registra las condiciones del entorno y del momento en que fue realizada, dando lugar a múltiples versiones de un mismo paisaje, siempre diferentes entre sí. El resultado es un espectro de tonalidades de azul de Prusia, un código sensible que imprime las huellas del mundo natural.
Es una práctica de alquimia contemporánea en la que convergen ciencia, arte y naturaleza. El acto creativo se transforma en una co-creación con el entorno, en la que los elementos naturales, la luz y el tiempo se transmutan poéticamente en la materialidad de la obra.
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